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martes, 30 de agosto de 2016

Una película para toda la familia.

A estas alturas, todos conocemos ya lo que es el CGI o Computer Generated Imagery (Imagen Generada por Ordenador). Como ya vimos unas entradas atrás, esta tecnología fue la que permitió hacer de un sex symbol como Brad Pitt un entrañable ancianito en El curioso caso de Benjamin Button. Sin embargo, Pitt no fue el primero (ni el último) en pasar por la chapa y pintura electrónica en postproducción. Un caso concreto resulta muy curioso: Showgirls (1995), la historia de Nomi Malone, una bailarina en Las Vegas.

La película se estrenó en 1995 y supuso un fracaso de taquilla y de crítica - algunos hablan de ella como una de las peores películas de la historia del cine. Sin embargo, terminó siendo como el buen vino y años después, otros se atreven a clasificarla como película de culto.

Como podréis imaginar, la vida de la bailarina en Las Vegas rodeada de sexo y violencia no hace de ella una película familiar precisamente. En un principio, la película fue catalogada por la MPAA como no apta para menores de diecisiete años. Sin embargo, un canal de televisión en abierto adquirió la cinta con el objetivo de programarla en horario vespertino. Y así fue cómo Showgirls se convirtió en una dulce comedia familiar... Bueno, tampoco exageremos.



En primer lugar, se llevó a cabo una práctica bastante habitual en la puritana televisión americana: los diálogos de la película fueron redoblados para eliminar todo tipo de palabras soeces y malsonantes y sustituirlas por curiosas combinaciones y expresiones. Además, también se eliminaron las escenas más intensas, tanto a nivel de sexo y de violencia, dejando la película con aún menos sentido del que antes tenía.

Sin embargo, si algo llamó la atención en la transformación de la película Showgirls fue la utilización del CGI. Gracias a esta tecnología, se tapó con ropa interior artificial cada una de las escenas en que la protagonista, Elizabeth Berkley o cualquier otro personaje aparecía ligera de ropa de cintura para arriba.


martes, 28 de junio de 2016

Cameo.

No hay duda de que los amantes del universo Marvel conocen a la perfección el nombre de Stan Lee. Se trata nada más y nada menos que del creador de la gran mayoría de los personajes del universo: Spider-Man, Iron Man, Thor, Hulk, Los Vengadores... Todos estos iconos del cómic salieron de la cabeza de 'Stan The Man'.

Pero si por algo es conocido Stan más recientemente, con las sucesivas adaptaciones cinematográficas de los cómics, es por sus numerosos cameos en estas películas. El dibujante aparece en todas las películas cuyo personaje creó, a excepción de algunas de la saga X-Men y Los 4 Fantásticos. Es el verdadero rey de los cameos.

Pero, ¿qué es un cameo? Según la Real Academia Española, un cameo es la intervención breve de un personaje célebre, actor o no, en una película o serie de televisión. Recientemente, series como Big Bang o algunas más nostálgicas como Friends han destacado por sus innumerables cameos.

Estos son los cameos que Stan The Man ha hecho en las películas de Marvel hasta la fecha.

1. El juicio del increíble Hulk (1989)


2. X-Men (2000)


3. Spider-Man (2002)


4. Daredevil (2003)


5. Hulk (2003)


6. Spider-Man 2 (2004)


7. Los 4 Fantásticos (2005)


8. X-Men: La decisión final (2006)


9. Spider-Man 3 (2007)


10. Los 4 Fantásticos y Silver Surfer (2007)


11. Iron Man (2008)


12. El increíble Hulk (2008)


13. Iron Man 2 (2010)


14. Thor (2011)


15. Capitán América: El primer vengador (2011)


16. Los Vengadores (2012)


17. The Amazing Spider Man (2012)


18. Iron Man 3 (2013)


19. Thor: El mundo oscuro (2013)


20. Capitán América: El soldado de invierno (2014)


21. The Amazing Spider Man 2 (2014)


22. Guardianes de la galaxia (2014)


23. Los Vengadores: La era de Ultrón (2015)


24. Ant-Man (2015)


Además, Stan Lee ha aparecido en muchas otras series y películas, como Big Hero 6 o Big Bang. Sin duda, Stan the Man es el rey indiscutible de los cameos.

jueves, 12 de mayo de 2016

La bomba debajo de la mesa.

Es sabido por todos que Alfred Hitchcock es un genio del cine. Como tal, se ha permitido el lujo de darnos algunas lecciones sobre el séptimo arte de las cuales una sigue siendo objeto de debate.

Esta lección trata sobre la diferencia entre la sorpresa y el suspense, que para el director aún no está clara en la mente de muchos profesionales de la industria. Si nos remitimos al significado más literal del término, según la Real Academia Española, la sorpresa es 'la acción de descubrir lo que alguien ocultaba o disimulaba', mientras que el suspense es la 'expectación impaciente o ansiosa por el desarrollo de una acción o suceso, especialmente en una película cinematográfica, una obra teatral o un relato'. A simple vista, la diferencia entre ambos términos es clara. Sin  embargo, resulta mucho más confusa cuando nos introducimos en el mundo del lenguaje cinematográfico. Es por ello que el bueno de Alfred intentó explicar ambos términos aplicados al cine, utilizando incluso una imagen muy sencilla.



Imagina una conversación anodina entre dos personas. Imagina ahora que hay una bomba debajo de la mesa que los separa. Nada sucede y, de repente... ¡Boom! La bomba explota. El público se sorprende, pero antes de esta sorpresa, sólo han presenciado una escena normal y corriente, sin especial consecuencia.

Vamos a plantear ahora la situación de suspense. La bomba está debajo de la mesa y el público lo sabe, probablemente porque han presenciado como alguien la colocaba. El público es consciente de que la bomba explotará a las 13:00 y hay un reloj en la escena, en el que el público puede ver que son las 12:45. En esta situación, si bien la conversación es igual de anodina, la escena es mucho más fascinante puesto que se ha hecho al público partícipe, cómplice de la misma. Es más, el público probablemente tenga incluso ganas de gritarle a los personajes y advertirles de que hay una bomba y deberían dejar de hablar de las nimiedades de las que hablan. Este es, por ejemplo, el recurso narrativo empleado por el genio del suspense en La sombra de una duda (1943): el público sabe que ella tiene que llegar a la biblioteca antes de las nueve y el director se encarga de dejar claro al espectador que es probable que no llegue, mediante la imagen de un reloj mientras corre hacia allí, por lo que le crea un suspense... ¿Llegará?


Por tanto, en el primer caso, el público ha sentido sorpresa durante quince segundos, lo justo para que se les pase el susto de la explosión, mientras que, en el segundo caso, han sentido quince minutos de suspense.

Y, ¿cuál es la conclusión que saca Alfred de todo esto? Pues os lo podéis imaginar: siempre que sea posible, el público tiene que estar informado de este tipo de cosas para hacerle partícipe de la acción, salvo cuando, obviamente, la sorpresa sea ese giro final, eje de la historia. Y es que... ¿Qué sería de su gran obra Psicosis si el público supiese el final y explicación a toda la historia desde el principio?




martes, 12 de abril de 2016

La tesis de Amenábar

Alejandro Amenábar es hoy un director con reputación en todo el mundo, habiendo dirigido a actrices de la talla de Nicole Kidman o Rachel Weisz. La carrera del director comenzó hace ya veinte años con una película hoy considerada de culto y parte de la gran historia del cine español: Tesis.



Tesis es un thriller psicológico que se desarrolla en la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Complutense de Madrid, donde Alejandro empezó sus estudios - que acabó abandonando. Más concretamente, escribió este primer largometraje cuando aún estudiaba allí. Y esto no es casualidad y es que la ópera prima del director tiene muchos tintes autobiográficos que pasan desapercibidos.



En primer lugar, la cámara que utiliza el protagonista, interpretado por Eduardo Noriega, es la misma que utilizaba el propio Amenábar para rodar los cortos que precedieron a este exitoso inicio. Además, el nombre de éste, Bosco, es el del personaje que interpretó el director en uno de sus primeros cortos.
Además, el otro protagonista masculino del film, Chema, está inspirado en un amigo real de Alejandro Amenábar.



Otro detalle curioso es que el profesor implicado en la sórdida trama de snuff movie en la película, José Luis Castro, existe en realidad e imparte la única asignatura que le queda a Alejandro para terminar la carrera.



Esperemos que, teniendo en cuenta la trama peliaguda de la película, estos sean los únicos detalles que se corresponden con la vida del cineasta...

jueves, 31 de marzo de 2016

101.

Si algo nos gusta de los comentarios post-película son las teorías conspiratorias de los fans - que ya hemos mencionado en otras ocasiones.

Hoy le toca el turno a Matrix, la archiconocida película de ciencia ficción dirigida en 1999 por los hermanos Wachowski. Si bien la película en sí y su conexión directa con teorías filosóficas conduce inevitablemente a un debate sobre la vida, la muerte, la caverna y otros símiles que podrían llenar páginas y páginas, un detalle en particular llamó hace diecisiete años la curiosidad de sus fans, que no dudaron en elugubrar todo tipo de teorías alrededor. Este elemento no es otro que el número del apartamento de Thomas A. Anderson (Keanu Reeves), que ha llegado a hacerse casi tan conocido como la habitación 237 de El Resplandor: el apartamento 101.


El número 101 podría, y probablemente así sea, responder a los códigos binarios (únicamente compuestos de 0 y 1) que aparecen a lo largo de toda la película como uno de sus símbolos más emblemáticos. Ello podría explicar que Thomas sólo tuviese una silla y una cama pero muchos accesorios informáticos. Además, el código 101 significa el número 5 en lenguaje binario, a lo que además hay que añadir que en estos casos se cuenta el número 0 por lo que sería realmente el número 6: no es casualidad entonces que Neo sea considerado el sexto elegido.

Sin embargo, esta respuesta es muy fácil y sencilla y bien está cavar un poco más profundo para dar con el posible origen de este número - porque como bien sabemos (o, por lo menos, DEBERÍAMOS ya saber) en el cine, todo, absolutamente TODO, tiene una razón (y si no la tiene, los fans se encargan de buscarla).

Así pues, este número está cargado de simbolismo en referencia, en primer lugar, a la propia película. Neo es considerado como el elegido, es decir, 'The One' como dirían nuestros compañeros anglosajones. Esto explicaría que su alter ego viviese en el número 101, mientras que Trinity utiliza el apartamento 303 como unidad de vigilancia.

Este número puede también estar conectado con la vida real y es que, como bien sabrán aquellos familiarizados con cursos y certificaciones, el número 101 identifica los niveles más básicos de aprendizaje. En el caso de Matrix, Neo descubre algo completamente nuevo, por lo que se encontraría en estos niveles.

Si cavamos un poco más profundo, encontramos el vínculo entre la película y una de las novelas de ciencia ficción más conocidas de todos los tiempos, 1984, de George Orwell. Y es que, en la novela distópica de Orwell, la habitación 101 es una cámara de tortura donde los prisioneros son atormentados con sus peores miedos o pesadillas - algo que no dista mucho del argumento de Matrix y el sufrimiento del pobre Keanu.

El número 101 tiene también un importante significado en el mundo de la masonería por su similitud con el símbolo IOI, considerado como 'el símbolo de la personalidad'. Este símbolo representa el viaje hacia el conocimiento de uno mismo - como le sucede a Neo en la película.

Y tú... ¿Con qué teoría te quedas?